Un herrero tenia un pequeño perro; éste era su mejor amigo e inseparable compañero.
Mientras el herrero martillaba los metales, el perro dormia plàcidamente. A medio dia, cuando el hombre se preparaba para comer, el perro se despertaba meneando la cola como pidiendo su porcion de alimento. Al hombre eso no le agradaba, asi que cierto dia fingiendo estar enojado lo golpeò suavemente con un palo y le dijo:
-Usted pequeño holgazàn desdichado! Qué le haré? Mientras martillo en el yunque, usted duerme en la estera; y cuando comienzo a comer después de mi trabajao duro, usted se despierta y menea su cola pidiendo el alimento. No sabe usted que el trabajo es la fuente de cada bendicion, y que ninguno, solo aquellos que trabajan tienen derecho a comer?
Si queremos tener una vida confortable y el alimento de cada dia, es necesario salir a luchar para conseguirlo.
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