Vulnerable, esa es la palabra y no existe otra como ella. Es el sentimiento experimentado al percatarse de que incovenientes, por más pequeños que aparenten ser, son capaces de arruinar una propósito. Alguna vez, todos nos hemos sentido así.
Tal vez sean experiencias pasadas las culpables de este temor. O quizá ver lo que ocurre con nuestro alrededor. Esta es la causa de que cada vez sean menos quienes se aventuren a proyectar metas, pues es más fácil no esperar algo, a espera y no lograr.
Si cada uno es dueño de su propia vida, ¿no crees que es injusto dejar tus sueños por un simple miedo? Evidentemente lo es, nada debería alejarnos o detenernos en nuestro camino hacia una meta.
Entonces, ¿cómo dejar de sentirse vulnerable? Nadie está exento de problemas, pero el valor de enfrentarlos se obtiene cuando se sabe que podemos vencerlo.
Imposible no sentir miedo, pero es posible enfrentarlos y vencerlo
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