Una mujer tenía una granja con muchos animales. Sin embargo, lo que más abundaba en ese lugar eran las gallinas, quienes constantemente estaban en conflicto.
En el corral de la granja había gallinas cebadas y gordas, pero también había gallinas poco agraciadas y flacas.
Las gallinas gordas eran orgullosas y altaneras y, constantemente, se burlaban de las gallinas flacas.
-¡Pobres esquéleticas. Es ñejor estar gordito y causar simpatía que flacas causando lástima! - decía una de ellas.
Las gallinas flacas no respondían a los insultos, cólo agachaban la cabeza.
cierto día, la señora quiso hacer una rica cena para la familia y pensó en hacer gallna al horno. Bajó al gallinero y eligió a las mejores, es decir, las más gorditas. En realidad la decisión no fue difícil. Entonces, viendo las gallinas gordas su fatal destino, envidiaron la mejor suerte de sus compañeras flacas a quienes tanto ofendieron.
Jamás debemos despreciar a las personas por su apariencia. Recuerda que lo que sembramos cosechamos y tarde o temprano la justicia hace acto de presencia.
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